La mañana calza sonrisa de terciopelo,
las nubes visten de sol radiante.
Olvidada
la oscura eterna noche,
dispara
coloreadas salvas el corazón radiante
y
caminan hacia el día gozosos pasos serenos.
Suben
limpios pensamientos olvidados,
repartiendo
albas a los ojos vivos,
coronando
cimas de mental placer.
De
miradas nuevas a antiguos lloros.
Amor
prohibido y castigado
A
ser eternamente
amor,
reiteradamente prohibido
y
jamás olvidado.
Dura
lucha contra el yo
que
alimenta esperanzas muertas,
renacidas de la inconsciencia
y que
reviven en la serena imposibilidad
de
la certeza de un futuro vacío,
cubiertas
del limpio manto
de
la desconocida verdad
que,
ajena al yo extraño,
cimbrea en ramas de verdes ilusiones,
condenadas
a quebrarse,
destinadas
a vivir lejos del tronco.
Canto
alegre de triste ave,
sol
vacío de planetas vivos,
despertar
al sueño
hecho de realidades imposibles.
Alborea
el onírico yo
de
negros venideros pasados.
Calzo
alegre el llanto
que
lava la ilusión
cruelmente asesinada
por
la propia ilusión,
despojada
de mañana,
libre
del esclavo porvenir...
Quiero
querer con la cabeza,
quiero
pensar con el corazón,
quiero
soñar que sueño,
quiero
pensar que quiero...
...
Y ni pienso ni quiero,
sólo
sueño...

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